Quisiera que empezaras viendo este vídeo que dura 6,12 minutos en el que se observa un experimento sobre cómo los niños muestran interés por aprender según sea la relación con su madre (o primera figura de cuidado).
Se titula «Situación Extraña» de M. Ainsworth, y es muy famoso entre los psicólogos que apoyan su método en la Teoría del Apego. Y sirve para comprender cómo se fortalece la autoestima de tu hijo.
¿De qué quiero que seamos conscientes con este vídeo?
El tipo de relación que establezcas con tu hijo/a vinculará su seguridad y confianza en sí mismo para explorar el mundo (Twitteala).
Por tanto, el tipo de vínculo o relación fortalece la autoestima de tu hijo, o la debilita.
- Si estableces una BASE SEGURA tendrá energía suficiente, de sobra, placer por investigar, por jugar. Su autoestima será sólida, no dependerá de los vaivenes de la vida.
- Si estableces una BASE INSEGURA necesitará emplear más esfuerzo para dedicarse a explorar el mundo. Porque tiene que contrarrestar su enfado y/o su tristeza ya que «no siempre estás ahí para mí». Su autoestima dependerá de si los acontecimientos que le «toquen vivir» le quitan demasiada energía de la que él/ella necesita.
Entonces, ¿cómo se construye la autoestima?
Es muy estudiado por todos los psicólogos, profesiones asistenciales, mundo del marketing y publicidad, la Pirámide de Maslow.
Para conseguir construir una autoestima saludable, que sea soporte de obtener un nivel de satisfacción y auto-realización en la vida de adulto, es necesario que estén cubiertas las necesidades físicas-fisiológicas; sentir la seguridad y la protección de que nuestra vida no corre peligro; y, sentirnos queridos, amados, que pertenecemos a una familia, a un grupo social.
¿Es evidente no? Muchos dicen que esta teoría está obsoleta. No lo creo así. Sólo hay que comprenderla desde los nuevos conocimientos que se tienen hoy en día del ser humano.
Doy por hecho que todos los que leéis el blog cubrís de sobra los tres primeros peldaños de las necesidades de vuestros hijos: alimentación, sueño, higiene, una casa, cuidado de su salud, una familia que lo quiere, unos amigos que comparten buenos ratos…
El problema está en ¿cómo cubro la necesidad de autoestima de mi hijo? ¿cómo le transmito la confianza, el respeto, la posibilidad de éxito en su vida?
¿Qué tipo de madre/padre soy?
Mala pregunta. Siempre me parecieron acusadoras ese tipo de clasificaciones.
Como madre, o como padre, todos intentamos hacerlo lo mejor que sabemos y podemos según nuestra propia energía vital disponible, las circunstancias familiares, económicas, laborales…que nos tocaron vivir y un sin fin de acontecimientos más.
Esto tampoco lo digo para que sea una excusa para «lavarse las manos» y eximirnos de responsabilidad.
Everett Waters afirma:
Cuando un niño aprende que puede confiar en su madre, aprende que puede confiar en otras personas, aprende a entender sus propias emociones y cómo construir eventos que pasan por su vida
Por tanto, nuestra responsabilidad como madres y padres es muy alta para que nuestros hijos/as sean adultos seguros el día de mañana.
¿Cómo reacciona tu cuerpo cuando lees la frase anterior?
- ¿Te entra angustia, tus palpitaciones se aceleran?
- ¿Sientes miedo y ganas de abandonar el barco?
- ¿La culpa llena todo tu vaso y te entran ganas de llorar?
- ¿Te enfada que «te cargue» con toda la responsabilidad?
- ¿Asientes con la cabeza, asumiendo y siendo consciente?
Pues así es como afrontas tu maternidad o paternidad. Y así es como te percibe tu hijo, sin palabras, sólo con tu lenguaje corporal, ése que no puedes controlar y que lo niños son «especialistas» en descifrar.
¿Cómo me constituyo como base de seguridad para mi hijo/a?
Lo primero es ser consciente de cómo es tu base de seguridad. Es decir, cómo aprendiste tú a confiar en los demás, a dejarte estar y disfrutar de las relaciones de intimidad, cómo aprendiste a amar…
Después no rechazarlo ni intentar cambiarlo desde la voluntad (nuestros hijos nos «huelen» a distancia). Si tu base es de inseguridad, de desconfianza, de enfado, o de tristeza por lo que te faltó… sólo tenlo en la conciencia, sin querer cambiarlo.
Cada vez que sientas que transmites lo que vives por dentro, reconócelo, ponle palabras, y si es necesario, pide disculpa a tu hijo/a y busca la manera de reconstruir lo que se rompió (sé creativo, los niños necesitan padres creativos. Fíjate cómo en «La vida es Bella», el genial Roberto Benigni comenta las normas del juego que le plantea a su hijo para poder sobrevivir al horror de sus días en el campo de concentración nazi ).
No te culpabilices, acepta tus limitaciones. Corrige y discúlpate si es necesario.
Con todas las nuevas teorías de la crianza de apego, muchas madres se «obsesionan» con dar el pecho, colechar, renunciar a trabajar porque no vaya a la guardería, dar libertad a la hora de comer, dormir… Y el resultado, muchas veces (la mayoría, me atrevería a decir) son madres estresadas, angustiadas, enfadadas, colapsadas… Y que desde luego no están disfrutando con su bebé (ni su bebé con ellas).
Todos esos consejos de crianza feliz están muy bien, son muy correctos, pero para mí se olvidan de lo primordial: que para hacer todo eso se necesita que la madre esté muy sana emocionalmente, es decir, que tenga una base de seguridad sólida, energía vital suficiente, consciencia corporal, sensitiva, emocional que le permita tener la intuición, el instinto necesario para durante los primeros años del bebé darle lo que necesita y así pueda el niño o la niña sentir «mi mamá está aquí para mí».
Como casi siempre ocurre al final de mis post, tengo que reconocer que no soy psicóloga de «consejos para llevar a casa»… porque nunca me sirvieron en mi vida, es más, me frustraron porque yo no lo conseguía, para mi nunca era tan fácil como leía. Y cada uno da lo que tiene.
No puedo decirte haz esto o lo otro y así se fortalece la autoestima de tu hijo… Sólo puedo decirte que te cuides, que seas consciente de tus limitaciones, y si éstas son tan grandes que observas que frenas el desarrollo de tu hijo, ponte en manos de un profesional. Es tu responsabilidad como madre o como padre darle lo mejor de ti a tu hijo. (Twitteala)
Si crees que te puedo ayudar en la crianza de tu hijo, puedes contactar conmigo en el teléfono 644 85 58 33 o en el email: elena.psique@gmail.com. Mi consulta está en Sevilla, en el barrio de Nervión.
Y si crees que este artículo puede ayudar a alguna madre o algún padre estresado, no dudes en darlo a conocer en tus redes sociales. ¡Gracias!
Un abrazo,
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