Después de las vacaciones, el número de parejas que rompe es mayor que en otra época del año.
Salir de la rutina nos revoluciona y hace que si nuestros cimientos son débiles se tambaleen, incluso hasta romperse.
Celos, infidelidades, desconfianzas, falta de apego, frialdad, cansancio de aguantar manías… «todo me molesta de él/ella»…
Pero hay hijos de por medio, hay cariño, hay buenos momentos vividos y deseos o esperanzas de recuperarlo.
No hay malos tratos (entonces, son otras las soluciones que hay que tomar).
Ni una decisión ya tomada de separación.
Porque en el fondo, merece la pena, claro que sí.
Ése es el momento de acudir a una terapia de pareja
Pero: ¡ojo!
Mentira 1: la terapia de pareja es un ring para echarnos a pelear
Os voy a ayudar a bajar el nivel de estrés, el nivel de discusiones, pero ¡cuidado! esto no es un ring, donde vosotros os peleáis y yo me convierto en un árbitro que decide quien gana y quien pierde.
Hay muchas cosas no dichas entre vosotros.
Probablemente un nivel de agresividad elevado.
Habréis perdido los papeles en más de una ocasión.
Bien.
No pasa nada grave. Es como una olla exprés, cuando llega a su límite de condensación, sale el vapor con toda su fuerza, sin control.
Os mostraré cómo poder contener ese nivel de rabia sin dañarte ni dañar al otro.
Si te sientes identificado, entra AQUÍ. Podemos ayudarte
Mentira 2: mira el grano en el ojo de tu enemigo, y no veas la viga en el tuyo
En la primera entrevista, en una terapia de pareja, siempre comienzo dejando un espacio abierto donde cada uno contará su «versión de los hechos».
Lo habitual es escuchar un montón de reproches que vuelan como dardos de una silla a otra.
Pasado un tiempo. Hago una segunda intervención: «para que la terapia funcione, cada uno de vosotros debe intentar concretar qué parte de sí mismo puede cambiar, con la ayuda de la terapia, para que la relación de pareja mejore«
Es decir, una demanda para acudir a una terapia de pareja NO podría ser del tipo: «es que él me miente constantemente».
Sino que tendría que responder a la pregunta de «¿cómo me muestro yo para que mi pareja tenga la necesidad de mentirme constantemente?».
Mentira 3: ¿buscas un cambio o una condena?
Muchas veces me he encontrado que tras algunas sesiones descubro que en realidad, él o ella, buscan que yo, como terapeuta, con «toda mi autoridad»… me alíe con él/ella en contra de su pareja.
Para así «condenar al otro» con una etiqueta psicológica (obsesiones, depresión, alexitimia -sin sentimientos- y un largo étcetera). Y lógicamente, poderse «liberar» de toda culpa.
El compromiso al acudir a una terapia de pareja debe estar enfocado a un cambio personal que va a favorecer mi vida en pareja (o en solitario, si así lo decidimos).
Nunca vamos a conseguir cambiar al otro. Sólo podremos condenarlo. Pero si así ocurre, nos quedamos sin solución. Incluido, si la solución es el divorcio.
Mentira 4: los milagros existen
La dificultad viene cuando nos hemos negado durante tanto tiempo que existía un problema, cuando hemos ido retrasando y retrasando el momento de buscar una ayuda externa… y se llega a consulta directos para pasar a la U.C.I.
Y nadie llega al médico diciendo «me tiene que curar usted en menos de dos meses, porque ya no aguanto más».
Comportamientos y actitudes muy vencidas, rutinas de carácter muy repetidas, hacen que la «salida» sea difícil de encontrar. Nadie dijo que fuera fácil.
¿Estás dispuesto a seguir intentándolo hasta encontrar una solución?
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Mentira 5 : la reconquista amorosa se produce en una consulta de un psicólogo no en la cama
Y ahí es donde viene el problema: tenemos tanto miedo a volvernos a equivocar, a sufrir, que nos morimos en vida.
Una terapia de pareja os va a ayudar a:
- A ser un espejo para que puedas ver cuáles son tus repeticiones inconscientes que te hacen fracasar una vez tras otra.
- A vitalizar tu cuerpo para que puedas sentir-te y desear a tu pareja.
- Servirte de apoyo para que te atrevas, te lances a VIVIR, y disfrutar de ti, y de tu vida en pareja (aunque haya momentos en los que fracases…también)
Terapia Pareja Sevilla : re-encuentrate contigo mismo, para luego encontrarte con tu pareja
Eso es lo que os propongo, un método de trabajo basado en los siguientes pilares:
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- En todas las sesiones estaréis presentes los dos.
- En sesiones alternas, cada miembro de la pareja expone su problemática y trabajamos durante toda la sesión con ello. Aparecerán las problemáticas vitales de cada uno.
- La otra persona permanece escuchando, viendo y sintiendo lo que ocurre: cómo se comporta su pareja con la terapeuta, cómo ésta lo contiene, o lo impulsa… Tiene la difícil tarea de contener lo que siente, esperando a expresarse al final de la sesión.
- Los últimos 10 minutos se dedican a compartir desde lo vivido, por el que no trabajó, una comprensión profunda de la realidad del otro. Y el que trabajó con la terapeuta se mira en el espejo de lo que expresa su compañero/a.
- Durante el tratamiento, la pareja se compromete a respetar fuera de la sesión los temas surgidos dentro de ella. Sin que puedan ser utilizados como armas arrojadizas.
Termino con la frase de Julia Roberts: «El amor verdadero no viene a ti, tiene que estar dentro de ti»
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Un abrazo,
Elena González Silva,
